Descripción
Criadero Especializado en Pequinés en Colombia
El Pequinés es la aristocracia canina en su forma más antigua, más orgullosa y más irrepetible: un manto exuberante que se abre como el abanico de un mandarín, una cara plana y solemne de expresión profunda e impasible, y una actitud tan majestuosa, segura e independiente que resulta completamente evidente que este perro sabe exactamente quién es y de dónde viene. El Pequinés no busca aprobación, no pide permiso y no reconoce la autoridad de nadie que no se haya ganado su respeto con paciencia y devoción. Es, en todos los sentidos, el último representante vivo de una tradición imperial de más de dos mil años. En Mascooriente, somos un criadero certificado y especializado en la crianza de esta legendaria raza china, ofreciendo ejemplares con genética de exhibición y temperamento auténtico. Si estás buscando comprar un Pequinés legítimo, aquí te contamos todo lo que necesitas saber sobre este emperador de cuatro patas, ideal para hogares tranquilos y personas que valoran la compañía serena y distinguida, con cobertura y envíos a nivel nacional.
Historia de la raza: El perro sagrado de la Ciudad Prohibida
La historia del Pequinés es posiblemente la más antigua, más sagrada y más dramática de todas las razas caninas existentes. Los registros más tempranos de perros similares al Pequinés moderno se remontan a más de dos mil años en China, donde aparecen representados en pinturas, esculturas de jade y cerámicas de las dinastías Han y Tang. La leyenda imperial dice que el Pequinés es el resultado del amor entre un león y un marmoset —un pequeño primate— que pidió a Buda reducir su tamaño para poder amar a su compañera sin aplastarla, conservando sin embargo el corazón, el valor y la melena del rey de la selva. Esta leyenda, lejos de ser un simple cuento, explica la veneración absoluta con que los emperadores chinos trataban a estos perros: en la corte imperial eran considerados animales sagrados y encarnaciones del poder celestial, custodiados por eunucos imperiales dedicados exclusivamente a su cuidado, alimentados con manjares especiales y protegidos por decreto imperial con pena de muerte para quien osara tocarlos sin autorización. Solo la familia imperial y los miembros más selectos de la nobleza podían poseer un Pequinés, y los ejemplares de mayor calidad se mantenían en la Ciudad Prohibida de Pekín bajo una vigilancia comparable a la de los tesoros más valiosos del imperio. El acceso de Occidente a la raza llegó de la forma más dramática posible: durante la Segunda Guerra del Opio, en 1860, las tropas británicas y francesas saquearon el Palacio de Verano de Pekín y encontraron cinco Pequinés escondidos junto al cadáver de la tía de la emperatriz, que los había matado para evitar que cayeran en manos de los invasores. Esos cinco supervivientes fueron llevados a Inglaterra, donde uno de ellos —llamado Looty— fue obsequiado a la reina Victoria. Fue a partir de esos cinco ejemplares y de algunos otros que lograron salir de China en los años siguientes que se estableció la raza en Occidente. El Kennel Club británico la reconoció formalmente en 1898 y el American Kennel Club en 1906. Hoy el Pequinés es una raza de popularidad moderada pero de una lealtad de culto absoluta entre sus aficionados, que lo consideran no simplemente un perro sino una experiencia de vida completamente singular.
Personalidad y Temperamento del Pequinés
El Pequinés es el perro más independiente, más digno y más aristocrático del mundo canino, y convivir con uno requiere comprender desde el primer día que la dinámica de la relación no será exactamente la que uno tiene con un perro convencional. El Pequinés no obedece porque se lo pidan: obedece cuando considera que tiene sentido hacerlo, y esa distinción lo dice todo sobre su carácter. Son perros de una inteligencia profunda y observadora que estudian a las personas con detenimiento antes de decidir si merecen su confianza y su afecto, y una vez que lo deciden son leales y afectuosos con una profundidad y una constancia que sorprende a quienes solo conocen su fama de distantes. Son perros tranquilos y serenos que no necesitan ejercicio intenso ni estimulación constante para estar equilibrados: les basta con la compañía de su familia, un ambiente apacible y el respeto que consideran su derecho natural. Son valientes hasta la temeridad —una herencia directa de la leyenda del León de Buda— y no dudarán en plantarse ante un perro diez veces más grande que ellos si sienten que su dignidad o su territorio están siendo cuestionados. Son poco vocales y discretos en su comunicación, expresándose con miradas profundas y una presencia imponente que resulta completamente desproporcionada para su tamaño. El Pequinés es el compañero ideal para personas tranquilas, pacientes y respetuosas que disfrutan de una relación canina basada en el respeto mutuo y en la admiración genuina antes que en la obediencia ciega.
Cuidados y Recomendaciones para tu Pequinés
El Pequinés es una raza longeva que, con los cuidados adecuados, puede acompañarte entre 12 y 15 años con una calidad de vida digna de su estirpe imperial. Su pelaje exuberante y su morfología braquicéfala extrema requieren rutinas de cuidado específicas, constantes y meticulosas. A continuación te compartimos los pilares fundamentales de su cuidado:
Cepillado frecuente del pelaje doble: El pelaje del Pequinés es uno de los más espectaculares y exigentes del mundo canino. Consta de una capa interna densa y algodonosa que proporciona el volumen característico y una capa externa larga, recta y brillante que forma la melena leonina, el collar y la falda que fluye hasta el suelo. Requiere un cepillado de tres a cuatro veces por semana con un peine de dientes finos y un cepillo de cerdas suaves para evitar la formación de nudos en la capa interna, prestando especial atención a las axilas, detrás de las orejas, el cuello y la zona de la ingle donde el pelo es más denso y se enreda con mayor facilidad. Durante las mudas estacionales el cepillado debe ser diario para controlar la caída masiva de la capa interna.
Limpieza facial diaria obligatoria: Esta es la rutina de cuidado más crítica y específica del Pequinés. Su morfología braquicéfala extrema genera pliegues cutáneos profundos alrededor del hocico y la nariz donde la humedad, la suciedad y el sebo se acumulan con rapidez, creando el ambiente ideal para infecciones bacterianas y fúngicas que pueden volverse crónicas si no se tratan. Limpia estos pliegues meticulosamente todos los días con gasas secas o toallitas específicas para razas braquicéfalas, asegurándote de llegar al fondo de cada pliegue. Adicionalmente, limpia el área periocular para prevenir las manchas de lagrimeo y las infecciones oculares secundarias.
Vigilancia respiratoria estricta: El Pequinés tiene una de las morfologías braquicéfalas más extremas de todo el mundo canino, lo que lo hace especialmente vulnerable al síndrome braquicéfalo obstructivo: fosas nasales estenóticas, paladar blando elongado y tráquea hipoplásica pueden generar dificultades respiratorias significativas que van desde los ronquidos crónicos hasta episodios de disnea en situaciones de calor, estrés o ejercicio. Nunca expones al Pequinés a temperaturas elevadas ni a ejercicio intenso, ya que su capacidad de termorregulación es muy limitada y el golpe de calor puede desarrollarse en minutos. El Pequinés es una de las razas con mayor riesgo de golpe de calor de todo el mundo canino.
Protección ocular permanente: Los ojos grandes y muy prominentes del Pequinés son uno de sus rasgos más expresivos y también uno de sus puntos de mayor vulnerabilidad. Al sobresalir tanto de las órbitas, están expuestos a traumatismos, úlceras corneales, sequedad ocular y el riesgo de prolapso del globo ocular ante golpes o presiones en la cabeza, una emergencia veterinaria grave. Mantén siempre el pelo de la cara bien recogido o cortado para que no roce los ojos, inspecciona sus ojos diariamente buscando enrojecimiento, opacidad o secreciones y consulta al veterinario ante cualquier signo de molestia ocular sin demora.
Baño mensual con secado completo y meticuloso: El Pequinés requiere baños mensuales con un shampoo específico para pelo largo y doble capa seguido de acondicionador. El secado debe ser completamente meticuloso: la densidad de su capa interna hace que el pelo pueda mantenerse húmedo durante horas si no se seca con secador a temperatura baja mientras se cepilla cuidadosamente. Un secado incompleto es la principal causa de dermatitis húmeda, infecciones cutáneas fúngicas y olor desagradable del manto en esta raza.
Ejercicio muy moderado y en ambientes frescos: El Pequinés tiene necesidades de ejercicio mínimas: dos paseos muy cortos de 10 a 15 minutos al día en las horas más frescas —temprano en la mañana o al caer la tarde— son más que suficientes para mantenerlo equilibrado. Nunca lo hagas caminar en horas de calor intenso, nunca lo dejes en espacios sin ventilación y siempre ten agua fresca disponible. En Colombia, las ciudades de clima cálido como Medellín, Cali o Barranquilla requieren especial atención a este punto.
Controles veterinarios preventivos: El Pequinés tiene predisposición genética al síndrome braquicéfalo obstructivo, el prolapso del globo ocular, la luxación de rótula, la displasia de cadera, la enfermedad del disco intervertebral, los problemas dentales por apiñamiento y la siringomielia. Las visitas veterinarias semestrales con evaluación específica de vías respiratorias, ojos y columna, junto con la vacunación al día y la desparasitación regular, son fundamentales para garantizar una vida larga y de calidad.
Factores que influyen en el precio del Pequinés
El precio de un Pequinés refleja su pedigrí, pureza genética, calidad del pelaje, conformación y solidez del programa de salud del criadero. Los factores que determinan su valor en el mercado incluyen:
La calidad y volumen del pelaje: El manto ideal del Pequinés debe ser extraordinariamente abundante, con una melena leonina que forme una capa uniforme alrededor del cuello y los hombros, una falda larga y densa que cubra el cuerpo hasta el suelo y una cola en penacho que se curva sobre el lomo. La densidad de la capa interna, la longitud de la capa externa, la ausencia de ondulaciones o rizos y la capacidad del pelo de mantenerse liso y brillante son los atributos estéticos que mayor diferencia de calidad generan entre ejemplares.
La expresión facial y conformación de la cabeza: La cabeza masiva y redondeada, el hocico extremadamente corto y ancho, el stop nasal prácticamente inexistente con la nariz ubicada entre los ojos, los ojos enormes, redondos y muy separados que miran directamente al frente con una expresión de profunda dignidad y serenidad, las orejas en forma de corazón caídas a los lados de la cabeza y los pliegues cutáneos bien definidos son los atributos faciales más valorados por los jueces de exposición. Una expresión de majestuosidad serena e impasible es el sello de excelencia de los mejores ejemplares.
El color y patrón del manto: El Pequinés acepta una extraordinaria variedad de colores: rojo, fawn, negro, negro y fuego, sable, crema, blanco, chocolate, gris y parti-color entre muchos otros. El dorado rojizo intenso con melena negra —el color más asociado históricamente con la raza— y el negro azabache puro son los más valorados en el circuito de exposiciones internacionales. Los colores parti-color con distribución simétrica y bien definida son especialmente apreciados por los coleccionistas más exigentes.
El andar característico rolling gait: El Pequinés tiene un modo de andar único en el mundo canino conocido como rolling gait o andar bamboleante: debido a su constitución con pecho ancho, patas delanteras arqueadas y cuartos traseros más ligeros, se desplaza con un balanceo suave y deliberado de lado a lado que los estándares internacionales describen como “el andar de un gran felino”. La calidad, la fluidez y la naturalidad de este movimiento característico es uno de los principales criterios de evaluación en las exposiciones caninas.
En nuestro criadero, garantizamos que cada peso invertido se traduce en pureza, salud veterinaria certificada y un ejemplar de calidad insuperable.
El Pequinés en Hollywood y entre los Famosos
El Pequinés ha mantenido desde su llegada a Occidente una asociación ininterrumpida con el poder, el privilegio y la distinción que pocas razas pueden igualar. La reina Victoria de Inglaterra fue la primera occidental en poseer un Pequinés de sangre imperial auténtica: su perro Looty, traído de China en 1860 tras el saqueo del Palacio de Verano, fue tratado con los mismos honores que cualquier regalo diplomático de estado. La emperatriz Eugenia de Francia, esposa de Napoleón III, recibió también Pequinés como obsequio diplomático y los introdujo en la corte imperial francesa. El escritor y dramaturgo Oscar Wilde era un apasionado de la raza y la mencionó en varias de sus obras. La actriz y diva del cine mudo Theda Bara era fotografiada frecuentemente con sus Pequinés como símbolo de su imagen de femme fatale misteriosa y oriental. La actriz Joan Crawford, conocida por su carácter tan fuerte como su belleza, convivió con Pequinés a lo largo de su carrera en Hollywood. La escritora Barbara Cartland, la autora de novelas románticas más prolífica de la historia con más de 723 libros publicados, era absolutamente inseparable de sus Pequinés, que aparecían junto a ella en prácticamente todas sus fotografías públicas y entrevistas televisivas durante décadas. El modisto Yves Saint Laurent tenía Pequinés entre sus mascotas más queridas. En el Titanic, uno de los tres perros que sobrevivieron al hundimiento en 1912 fue un Pequinés llamado Sun Yat-sen, propiedad de Henry Sleeper Harper, que fue rescatado en uno de los botes salvavidas junto a su dueño. En TikTok e Instagram, los videos del Pequinés con su andar bamboleante característico, su expresión de soberano indiferente y su melena al viento generan millones de reacciones de ternura y admiración en todo el mundo.
¿Por qué elegir comprar tu Pequinés en Mascooriente?
Al buscar venta de Pequinés con cobertura nacional o para envíos internacionales, la confianza es clave. Elegir nuestro criadero significa llevar a casa un cachorro criado con amor, protocolos éticos y rigor médico. Entregamos a tu cachorro con esquema de vacunación, desparasitación y garantía de salud. Además, somos expertos en logística VIP, enviando a tu mascota en cabina para que llegue segura y sin estrés a cualquier rincón de Colombia y a toda América, incluyendo destinos frecuentes como Panamá, Ecuador y México.
Preguntas Frecuentes sobre el Pequinés (FAQ)
1. ¿El Pequinés es un perro difícil de convivir por su carácter independiente?
El Pequinés es diferente, no difícil. Quienes se acercan a él esperando la obediencia entusiasta de un Golden Retriever o la docilidad de un Shih Tzu pueden sentirse frustrados al principio. Pero quienes comprenden que el Pequinés es un perro que requiere respeto mutuo, paciencia y una relación basada en la confianza ganada antes que en la autoridad impuesta, descubren un compañero de una lealtad, una profundidad emocional y una presencia que pocas razas pueden igualar. No es la raza más adecuada para familias que buscan un perro obediente y maleable, pero es perfecta para personas tranquilas, respetuosas y dispuestas a adaptarse a un carácter genuinamente único.
2. ¿Cuál es el riesgo del prolapso ocular y cómo prevenirlo?
El prolapso del globo ocular es una de las emergencias veterinarias más graves y específicas del Pequinés, y ocurre cuando uno o ambos ojos salen parcial o totalmente de sus órbitas, generalmente como consecuencia de un golpe directo en la cabeza, una presión excesiva en el cuello o incluso una pelea con otro perro. Sus ojos tan prominentes tienen una órbita ósea muy superficial que los protege mucho menos que en razas de ojos más hundidos. La prevención requiere nunca usar collar que ejerza presión en el cuello —siempre arnés—, protegerlo de peleas con otros perros, evitar manipulaciones bruscas de la cabeza y mantener el pelo de la cara recogido para evitar que lo frote contra superficies. Ante cualquier prolapso, es una emergencia que requiere atención veterinaria inmediata en menos de dos horas para maximizar las posibilidades de salvar el ojo.
3. ¿El Pequinés se lleva bien con otros perros y con gatos?
El Pequinés puede convivir perfectamente con otros perros y con gatos siempre que la socialización haya sido temprana y adecuada, y siempre que los otros animales del hogar respeten su espacio y su dignidad. Lo que el Pequinés no tolera es que otro perro lo intimide, lo acose o invada su territorio sin invitación: su valentía es completamente real y no reconoce diferencias de tamaño, lo que puede generar conflictos con perros dominantes o muy activos. Con perros tranquilos y respetuosos y con gatos de carácter equilibrado convive sin problemas. La introducción debe hacerse siempre de forma gradual y supervisada.
4. ¿Qué es el rolling gait y por qué es tan característico del Pequinés?
El rolling gait o andar bamboleante es el modo de desplazamiento más icónico e identificador del Pequinés: un balanceo suave y deliberado de lado a lado que resulta de su constitución particular, con un pecho muy ancho y profundo, patas delanteras ligeramente arqueadas hacia afuera y cuartos traseros más ligeros y ágiles. Lejos de ser un defecto de movimiento, el rolling gait es un atributo descrito y valorado en el estándar oficial de la raza, descrito como “el andar deliberado y majestuoso de un gran felino”. Es uno de los rasgos más adorables e inconfundibles de la raza y una de las razones por las que los videos del Pequinés caminando generan millones de reacciones en redes sociales.
5. ¿El Pequinés tolera bien el clima cálido de Colombia?
El Pequinés es una de las razas que peor tolera el calor de todo el mundo canino, y esto es especialmente relevante para el contexto colombiano. Su morfología braquicéfala extrema limita severamente su capacidad de termorregulación: donde la mayoría de perros jadean para disipar el calor, el Pequinés tiene el paso del aire tan restringido que este mecanismo es mucho menos eficiente. En ciudades de clima cálido como Medellín, Cali o Barranquilla, necesita acceso permanente a ambientes frescos con aire acondicionado o ventilación eficiente, agua fresca siempre disponible, paseos exclusivamente en las horas más frescas del día y protección absoluta ante la exposición solar directa prolongada. En ciudades de clima frío como Bogotá se adapta con mayor facilidad, aunque el exceso de humedad puede afectar la salud de su piel bajo el pelaje.







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